Balas sin Filtro

09.12.2021

En las calles Cufré y Bulevar Artigas hubo una masacre en democracia

El 24 de agosto de 1994 se apagaron las luces que rodeaban el hospital Filtro. Dentro del centro se encontraban 3 ciudadanos vascos, Jesús María Goitia, Mikel Ibáñez y Luis Lizarralde, acusados por el gobierno español de pertenecer a la organización Euskadi Ta Askatasuna (ETA). A raíz del pedido de extradición, iniciaron una huelga de hambre en Cárcel Central de Montevideo y los derivaron al nosocomio. A las afueras miles de personas reclamaban el derecho de asilo político para esas 3 personas. Contra los manifestantes se desató un operativo represivo. Hubo centenas de heridos y un muerto.

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Son las cinco de la tarde de un miércoles de agosto. Un miércoles del año 1994, en democracia. Muchas familias hacía poco tiempo habían vuelto al Uruguay y el exilio era pintura fresca. Sin embargo, resabios de dictadura aparecieron y la pintura fresca durante tres días no se secó

"Yo estuve en la huelga general del 9 de julio de 1973 y te puedo asegurar que no dispararon como en el filtro", me contaran en un rato.

27 años después, está frente a mí una madre, abuela y bisabuela. Norma Morroni: con manos sucias, endereza y pelo blanco. Mirada fuerte, pómulos cansados, voz clara y desgastada. Lucidez de una piba de 15. Estamos mano a mano, solos, no nos separa nada, solo el ancho de la mesa y kilómetros de papeles.

  • Tengo un lote de recortes de noticias, diarios y revistas que voy sacando y guardando.
  • Permiso.
  • Agarre tranquilo, mijo. A mí me encanta que los gurises se interesen por lo que pasó.

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A mediados de 1980, cuando Julio María Sanguinetti ejercía su primera presidencia, comenzaron a ingresar al país militantes vascos. Con documentación falsa, para sortear la persecución de los servicios de inteligencia español, se instalaron en Montevideo e inauguran dos restaurantes.

"El primero en instalarme fui yo", dice Jesús María Lariz, en Memoria Colectiva, programa emitido en Canal 10, en 2007.

A La Trainera acudían altos dirigentes políticos de esos años y los vascos no intervenían en la política interna del país. Eran militantes políticos pertenecientes a ETA, eran presuntos terroristas. Comenzaron a ser vigilados por la Policía y el Ejercito, pero se comprobó que su accionar no era un peligro nacional. El gobierno español y la ETA entablaron negociaciones que no llegaron a buen puerto. Truncas las tratativas, el gobierno implementó un voraz interés por militantes de la organización que utilizaba la lucha armada para su independencia y autodeterminación. Entre ellos figuraban vascos en Montevideo.

El 7 de agosto de 1992 el presidente de la republica Luis Lacalle Herrera firmó varios acuerdos comerciales con el gobierno español que aseguraban una "inversión de 400 millones de dólares destinados a la reconversión industrial", según narra el libro La extradición de los vascos, de Miguel Ordoñez.

En ese mismo año desde España se lanza una campaña para detectar a todos los ciudadanos vascos que estaban por el mundo y en América latina específicamente, se denominó Operación Lagarto. Se detienen a 13 ciudadanos vascos y España pide extradición para 8. Uruguay, en base a los tratados vigentes, concede 3. Goitia, Lizarralde e Ibañez entraron en huelga de hambre y abstinencia total de líquidos como forma de reclamar asilo político, por eso fueron trasladados al hospital Filtro.

A Lizarralde se lo acusa en España de haber cometido seis asesinatos entre 1979 y 1986 como integrante del comando Eibar. Ibañez es también acusado de integrar el comando Eibar entre 1984 y 1989, y en cuya casa se requisó un importante arsenal de armas y explosivos. Goitia, miembro del comando Alcorta, habría colocado una bomba trampa que mató a un policía mientras la desactivaba en 1979.

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Norma no quería que su hijo fuera a la movilización que sucedía en las inmediaciones del hospital porque había escuchado por radio que el ambiente estaba "pesado". Fernando fue con amigos, pero prometió volver temprano.

Fernando es trabajador, estudia, toca el tambor y la guitarra. Es un líder positivo. Entra y sale, siempre anda en la calle. Es compañero.

Se iba al hospital Filtro a mostrar apoyo, porque Uruguay siempre tuvo política de asilo.

Lacalle Herrera dirá el jueves 25 de agosto, en un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Independencia, que combatirá el terrorismo de estado nacional como internacional y que "dentro de la ley todo, fuera de ley nada".

El miércoles 24 de agosto, una marcha convocada por el Frente Amplio, Pit-Cnt y otras organizaciones brinda apoyo popular al pedido de asilo. Las radios CX36 Y CX44 convocan a la concentración. La multitud abarca gran parte de Boulevard Artigas y Cufré. Del otro lado están los contingentes policiales citados para llevar acabo el operativo de extradición. Monstruosamente desproporcionado.

Tabaré Vázquez y Líber Seregni, referentes políticos de la coalición Frente Amplio, acudieron a la manifestación. Fueron abucheados. El domingo siguiente había elecciones. No estuvieron más de 15 minutos.

"Íbamos con niños", me cuenta Irma Leites, integrante de Plenaria, Memoria y Justicia, participante en la movilización. Está convencida de que la represión iba a existir, pero no de esa manera. "La policía tenía ganas de dar palo", sentenció.

Las fuerzas de choque del Ministerio del Interior desataron el día miércoles la mayor represión desde la restauración de la democracia.


De mayor a menor

De acuerdo al Documental Guarnika94´ el operativo policial se desplego en varias etapas:

Operativo "5 de la mañana": ampliar el perímetro policial entorno al nosocomio. En la madrugada de ese miércoles se producen las primeras agresiones sobre los manifestantes. La presencia de granaderos se hizo más notoria. Según narra el libro escrito por Ordoñez, periodista de La Republica, la represión fue de forma repentina y sin previo aviso. Garrotazos y planchazos de los escudos policiales lastiman.

El ministro del interior, Ángel María Gianola dice a la prensa: "Se ha dispuesto que sean trasladados en el día de hoy. Hay un plazo hasta las 6 de la tarde de entorpecimiento, de interferencia. Vencido ese plazo no existe posibilidad legal."

Operativo de la plazoleta de Gualeguay: Inicia a la hora 15 con negociaciones entre la policía y los manifestantes ubicados en la plaza de Cufré y Gualeguay. Ingresa el grupo IPO a caballo y desaloja la plazoleta.

Sobre la hora 17 se conoció que los 3 cuídanos vascos iban a ser finalmente extraditados, mediante la llegada del avión del Ejército del Aire Español, equipado con un CTI, lo que dio paso al Operativo "despeje de Bv. Artigas": la represión se generaliza.

Un testigo "privilegiado" de las cinco de la tarde fue Ricardo Pose. En ese horario la vocera de los vascos Delgado Iriondo, con megáfono en mano, agradece al pueblo uruguayo por la solidaridad y el apoyo brindado, y exhorta a la población a evitar cualquier tipo de confrontación y a retirarse de manera pacífica. Lo increíble para Ricardo fue: "Estaba enfrente a la vasca escuchando lo que decía y de repente se desata la represión. Era gente corriendo para todos lados y policías disparando al montón, otros arriba de sus caballos pasándote por encima".

Hombres, mujeres y niños. El uso del poder de la fuerza no discriminaba.

A las 19:40 tres ambulancias irrumpen por Bv. Artigas, custodiadas por patrulleros, y comienzan a disparar desde dentro. Estaba en ejecución Operativo "Falsas ambulancias".

La quinta etapa que muestra el documental es Operativo "Clave 52": A la hora 20, la policía irradia una clave 52 qué significa "policía en peligro de muerte" y apagan el alumbrado público.

"En un momento siento como una pedrada que me pega en el estómago", narra Mónica Ramírez, participante de la movilización.

Es el momento de mayor violencia.

Esa clave es emitida realmente, pero no existía ningún policía en peligro. Irma agrega un dato crucial para el desarrollo de los hechos: "cuando dan esa clave cualquier policía puede intervenir, este en función o no."

Ricardo es periodista y da una explicación de lo que pasó. Cataloga el estado policial bajo "histeria". La clave 52 irradiada generó ese estado en el cuerpo policial y desarmó la cadena de mando. "En esa histeria se pierde la cadena de mando. Alguien mandó "clave 52" y se desarmo todo. En una cadena de mando ténes al jefe del operativo, su subalterno para la tropa y luego la tropa. Esa clave deciso todo", graficó.

El ministro de relaciones exteriores, Sergio Abreu, recibe la llamada de Gianola. Le dice que no le asegura que pueda mantener el orden policial. El mensaje es claro: Iba a pasar lo que pasó.

La pedrada que siente Mónica en el estómago se da en la oscuridad. Hoy la tengo frente a mí y su mirada es una luz tenue. Su mirada es gris clarito. El relato corre por sus ojos.

Comenzó la encerrona, Aparecen caballos para clausurar las entradas de las calles laterales. Un convoy de patrulleros baja por Bv. Artigas desde la plaza del ejército para escampar el camino de las ambulancias que iban a trasladar a los vascos. Los patrulleros abren fuego.

"Cuando se produce el apagón, yo estaba en la esquina de Bv. Artigas y Antonio Machado. Con la encerrona generándose el único lugar para correr era por Machado. Me acuerdo que le digo a un amigo 'son balas de goma' y me dice 'no, son de verdad, corré'. Había mucha gente y no se veía nada. En un momento siento una pedrada y 10 metros más adelante se me doblaron las piernas y me caí. Me senté en el cordón de la vereda, mi amigo me toca y me dice 'no es nada, voy a ver si consigo un vehículo', yo no estaba sangrando. Subí al vehículo que se consiguió y terminamos en el hospital Pasteur. Sentía mucho dolor, pero no entendía que me pasaba. Le pregunté a la enfermera y no me contestaba, pero le dijo a otro 'herida de bala 22'".

A Mónica la operaron. Tenía una herida de bala 9 milímetros.


"Cuando se da el grueso de la represión, nosotros corremos hacia una casa, intentamos protegernos", cuenta Guillermo Enríquez, periodista de canal 4, que fue a cubrir el hecho.

"¡Prensa! Grité. No hubo grito que valga". A Guillermo le dan un palazo en la espalda. El ambiente era de guerra. Lleva los registros al canal y vuelve a las inmediaciones del hospital.

  • Estaba re caliente, quería explicaciones. Le pregunte a un Policía ¿Por qué me pegaron así, no ves que hay niños?
  • ¿Y qué le contestó?
  • "Y no vio como me dejaron el caballo ¿Quién me lo cura?

Clave 52: La policía asesina a Fernando Morroni. Fue abatido por el disparo de una escopeta calibre 12 en Bv. Artigas y Cufré. Ingresó al hospital Policial a la hora 21:15 con paro cardiorrespiratorio. "12 balazos por la espalda y a menos de 3 metros, eso fue un fusilamiento", dice Norma.

Norma Morroni es la mamá de Fernando Morroni.

Preguntar se me es complicado, por momentos. Estoy frente a una madre que perdió a un hijo, que fue fusilado por la espalda por 12 balazos.

  • Varios de los policías involucrados con el pasar de los años fueron ascendiendo de rango o manteniendo cargos de poder.
  • Sí, es así. Es increíble, genera mucha impotencia. Es más de lo mismo, es una impunidad tremenda, pero yo no me quedo, voy a seguir hasta que me vaya.


Ellos o nosotros

La noche del miércoles había un chofer de comisario en un Fiat Duna blanco. Estaba de civil - campera de cuero negra y vaquero -. En el auto se escuchaban los comunicados de radio patrulla. Entrada la noche, el comisario le dice a su chofer de acudir al lugar. Él no tiene nada que hacer ahí. "La Clave 52, el anuncio de policía caído en el preciso momento que se sumergían en la muchedumbre de gente y policías fue el "cheque en blanco". Frenó como pudo y, sin meditarlo demasiado, confiado en su coraje y experiencia, bajó "pajera" en mano; alguno de aquellos pichis había disparado contra un compañero, así que al primero que vio y le quedó en la diana le descargó el arma hasta verlo caer y asegurar su reducción (...)", escribe Ricardo Pose en su nota Irracional impulso de la Clave 52.

El chofer fusiló a Fernando Morroni.

Radio patrulla tiene una característica que permite comprender al personaje. Es un servicio que no depende de ninguna seccional y genera un espíritu en los funcionarios que los convence de ser la primera línea combativa de la policía.

En 2008, Ricardo investigó la muerte de un recluta en el batallón 14 de paracaidistas, en Toledo. A partir de ese incidente aparece una persona que le dice "estuve muy al tanto de la investigación, lo que me genera mucha confianza, por lo cual estoy en condiciones de decirles que yo sé quién mató a Fernando Morroni". Habían pasado 14 años. Pose toma contacto con el asesino de Fernando creándose un perfil falso en Facebook, haciéndose pasar por un ex policía. "Si bien él nunca me dice "yo lo mate", en el relato surgen elementos que permiten pensar que fue él", me comenta.

El chofer se da de baja en la Policía en el año 1995.

El nombre del chofer es Waldemar Rosas Ruiz, vive actualmente en el departamento de Durazno.

El sábado 20 de agosto de 2021, salieron desde el Obelisco, rumbo a Durazno, dos Ómnibus. El objetivo es la casa donde vive Waldemar Rosas Ruiz, el método es empapelar la zona con la cara de Fernando Morroni.

"Si lo tuviera en frente a Waldemar Rosas Ruiz, le pediría que me mirara a la cara y me explique ¿Por qué? ¿Por qué ese instinto de matarlo?", me dice Norma.

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El presidente Lacalle Herrera estaba ubicado en el Edificio Libertad, en el piso siete, a metros del hospital Filtro. Veía todo. Es publica su postura ante lo sucedido, su discurso siempre fue ampararse en la constitución de la república, expresar que no era un tema que le competirá al poder ejecutivo y que los responsables de que pasara lo que pasó fueron los manifestantes.

"La Suprema Corte de Justicia da la orden, yo le doy la orden al ministro del interior, entonces se empieza a generar una manifestación, porque esta gente [los tres vascos] inventa una huelga de hambre que no era cierta porque bajaron caminando en el aeropuerto de Madrid. Se empieza a dar manija, se empieza a rodear el hospital, allí va Vázquez, Batalla, Seregni a incentivar a la gente, a desobedecer la ley, a impedir que se cumpliera una decisión de la Suprema Corte de Justicia", relata Lacalle Herrera en Hablemos, programa emitido por Canal 10.

También agregó de su conocimiento ante la presencia de Jorge Zabalza y José Mujica, ubicados en una camioneta, con armas, con el fin de dar el último golpe tupamaro.

El periodo presidencial de Lacalle Herrera (1990-1995) fue conflictivo, tenso, cascoteado: la discusión que se generó por la Ley de Caducidad en 1989 sobre si debían ser juzgados los militares que cometieron delitos de terrorismo de Estado. En 1992 se produce la desaparición del químico chileno Eugenio Berrios y en 1995 se encuentran sus restos óseos enterrados en una playa, cerca de Montevideo. Una noche de abril de 1992 se coloca una bomba en el estudio del ex presidente Julio María Sanguientti, en Ciudad Vieja.

Es decir, cuando se produce la "masacre del filtro", ya en el fin de su mandato, ya existía un clima crespo. En ese contexto podía pasar lo que pasó.

A la hora 22:30 los vascos son trasladados al aeropuerto de carrasco y extraditados a España.

El avión militar español decolo a falta de 15 minutos para la media noche.

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¿Por qué la ciudadanía se movilizo para que no se los llevaran si eran terroristas?

"Acá no se estaba apoyando a la ETA, se apoyaba al derecho del pueblo vasco a su autodeterminación. Lo que nosotros planteamos era el problema de defensa del derecho al asilo y el derecho a la autodeterminación del pueblo. Esos dos ejes estaban planteados", dice Irma Leites.

"La movilización se hizo por el derecho de asilo, porque Uruguay siempre tuvo esa política y en época de dictadura muchos de los nuestros se tuvieron que ir a otro país. Apoyábamos a los ciudadanos vascos, no a la ETA", Subraya Norma Morroni.

Por estos hechos fueron procesados y se les fijó incluso prisión que nunca fue cumplida, el teniente coronel Juan Miguel Rolan con poder de mando sobre Coraceros, el capitán Jacinto Omar Ojeda y los mayores Héctor María Domínguez y Miguel Nery Moura con poder de mando sobre los Granaderos como autores responsables, por tener el mando sobre esos oficiales. Gianola fue interpelado entre el 7 y 8 de setiembre de 1994.


Ibáñez murió cumpliendo prisión domiciliaria, Goitia fue liberado y visita Uruguay de vez en cuando. Lizarralde escribió una carta de arrepentimiento y se encuentra con medidas de reinserción".

Lizarralde escribió dos cartas, el 12 y el 21 de enero de 2010, en las que mostraba su arrepentimiento y pedía perdón a las víctimas. "Hace varios años que me alejé de la línea de la organización armada siendo crítico con ella. He roto con la disciplina del colectivo [de presos]", según informa El Pais, de España.

En su segunda carta, Lizarralde reconocía que con "su actuar como militante de la organización ETA", había causado "daño y creado dolor". "Por todo ello, pido perdón a las víctimas" y "renuncio al uso de la violencia para conseguir fines políticos ya que estos se pueden defender con vías pacíficas tanto civiles como políticas"


Cada 24 de agosto, desde hace 27 años, se realiza una marcha desde el Obelisco hasta el hospital Filtro. Es una marcha que se ha silenciado mucho, no está dentro de esas marchas de las que todo el mundo habla, pero que se mantiene caminante.

  • Norma, 27 años han pasado, ¿mira para atrás?
  • No quiero mirar para atrás. Tampoco tengo problema de pasar por el Filtro, porque no está mi hijo ahí, a mi hijo lo tengo yo en el corazón. Fernando tenía solo 24 años. No pensás que fuera a pasar lo que pasó.

Segundos donde el mundo se detiene y sólo queda una postal de tristeza. Esa postal es la cara de Norma Morroni.

Ni tarde, ni temprano. Fernando no volvió.

Sebastián Bruzzoni.

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